Consumir tomate podría ayudar a reducir los efectos del alcohol

Un estudio estadounidense llevado a cabo con ratones plantea que si una persona consume hasta dos bebidas alcohólicas al día podría proteger su cuerpo de las toxinas dañinas del alcohol comiendo de dos a cuatro tomates diarios.
El consumo habitual de alcohol conduce, entre otros, al posible desarrollo de hepatopatía alcohólica y aumenta considerablemente el riesgo de cáncer de hígado. Esto ocurre porque cuando consumimos alcohol, las enzimas hepáticas descomponen el alcohol, pero este proceso causa daños en las células del hígado y aumenta la inflamación que se propaga por todo el cuerpo. Según los expertos, no hay una dosis de alcohol que sea completamente segura e inocua, por lo que la mejor forma de prevenir los efectos nocivos que produce esta sustancia es, sin lugar a dudas, la abstinencia.

Un estudio reciente llevado a cabo en la Universidad de Tufts (Boston, Estados Unidos) plantea que si una persona consume hasta dos bebidas alcohólicas al día, podría proteger su cuerpo de las toxinas dañinas del alcohol comiendo entre dos y cuatro tomates a diario. El equipo investigador ha llegado a esta conclusión a través de ratones de laboratorio a los que se administró 100 mililitros de alcohol al día, el equivalente de alrededor de siete bebidas alcohólicas estándar, por un período de cuatro semanas, para imitar el abuso del alcohol entre los sujetos humanos.

Durante ese tiempo, se probaron tres productos diferentes relacionados con el tomate: tomate en polvo (nutricionalmente equivalente al tomate entero), extracto de tomate (tomate parcial, que solo contiene componentes solubles en grasa) y licopeno purificado (pigmento rojo antioxidante) contra el desarrollo de hepatopatía alcohólica en los animales. El análisis de los datos mostró que el tomate en polvo redujo el daño hepático relacionado con el alcohol al 90% de los ratones de laboratorio, no así los otros dos productos. Estos datos proporcionan una fuerte evidencia de que el tomate entero podría ser una estrategia eficaz de prevención de enfermedades hepáticas, y confirman estudios anteriores según los cuales el licopeno por sí solo no puede tratar el daño hepático.

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